Las subas de hasta 300% en boletos de subte, tren y colectivo golpearon de lleno en el bolsillo de los trabajadores. Cada vez menos personas pueden costear el viaje diario al trabajo, mientras los salarios siguen estancados y el Gobierno prepara nuevos aumentos.
La Secretaría de Energía oficializó la suba de las facturas de noviembre, y modificó la medición que hasta ahora era bimestral.
En el séptimo mes del año el precio de la hacienda arrojó un alza de 6,4%, más que triplicando la controvertida cifra del INDEC para el índice general (2,1%). En la comparación interanual, a nivel de ventas minoristas, la carne aumentó 54,9% frente a un IPC de 32,5%.
Por primera vez desde abril el IPC superó el 2% y cerró en línea con la expectativa del mercado. La división de mayor aumento en el mes fue Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (+3,1%) por subas en Alquiler de la vivienda, seguida de Educación (+3,1%) y Transporte (+3%).
Ante la situación de los ingresos de las familias y de la actividad económica, pierde fuerza la esperanza, crece la incertidumbre y hay una situación de alerta; “de nuevo” es la frase que resume el sentir colectivo
La medida de retenciones cero fue una respuesta de emergencia a la falta de divisas y al estancamiento en la acumulación de reservas. Logró su objetivo inmediato: ingresar dólares al Banco Central en el corto plazo. No obstante, su costo fiscal, las denuncias de concentración de beneficios en un puñado de cerealeras y la potencial presión alcista sobre los precios internos reabrieron el debate sobre el papel de las retenciones en la economía argentina.
El Gobierno porteño anunció la fusión de la línea 90 y la línea 151. Se crearon cuatro ramales y se precisó cuál será la frecuencia de cada uno.
El roll over de deuda, la suba de encajes del BCRA y los últimos aumentos de precios marcan un escenario económico tenso, con inflación en alza y presión sobre el dólar.
Con salarios rezagados, supertasas y mayor morosidad, el financiamiento a las familias empieza a marcar sus límites. El repunte del gasto se concentra en los sectores más acomodados, mientras la clase media y baja ajusta por aumento de las deudas.
La suba de precios en la Ciudad de Buenos Aires acumula en lo que va de 2025 un 18,1 por ciento. La inflación interanual suma 40,9 por ciento. Es el número más alto en cuatro meses.
