Al cierre del segundo año del Gobierno de Milei, los hogares ajustan en lo esencial (salud, servicios, alimentos) para sostener la subsistencia diaria, mientras los ingresos siguen perdiendo poder adquisitivo. Los datos detrás del discurso oficial.
Las inmobiliarias esperaban un repunte de los créditos frenados por los problemas de dólares. Sin embargo, luego de las elecciones el Banco Nación aumentó la tasa y complejiza el acceso.
Con salarios rezagados, supertasas y mayor morosidad, el financiamiento a las familias empieza a marcar sus límites. El repunte del gasto se concentra en los sectores más acomodados, mientras la clase media y baja ajusta por aumento de las deudas.
